Elegir dónde poner el dinero en publicidad digital es como decidir en qué escaparate mostrar tu producto: puedes colocarlo justo delante de quien lo busca o intentar que se cruce con él mientras pasea. Google Ads y las redes sociales ofrecen caminos distintos para lograrlo, cada uno con su propio ritmo, alcance y coste. La clave está en entender qué buscas como negocio y cómo se mueve tu cliente ideal.
En el siguiente artículo de AliantHub, vamos a poner frente a frente ambas opciones para que puedas decidir con criterio dónde invertir y qué esperar de cada una.
Google Ads: demanda activa
Google Ads es la plataforma publicitaria de Google que permite mostrar anuncios en los resultados de búsqueda y en su red de display. Su gran fortaleza es que conecta a tu negocio con personas que ya están buscando lo que ofreces.
Ventajas
- Intención de compra alta: Si alguien busca “comprar zapatillas de running” en Google, está mostrando una intención clara. Tus anuncios pueden aparecer justo en ese momento.
- Segmentación por palabras clave: Puedes elegir los términos exactos por los que quieres aparecer, lo que te permite llegar a usuarios con necesidades específicas.
- Medición precisa: La plataforma ofrece métricas detalladas sobre clics, conversiones y retorno de la inversión.
- Escalabilidad: Si una campaña funciona, puedes aumentar el presupuesto y ampliar rápidamente el alcance.
Limitaciones
- Competencia elevada en algunos sectores, lo que incrementa el coste por clic.
- Requiere una buena optimización constante para evitar gastar presupuesto en clics irrelevantes.
En resumen, Google Ads es ideal para negocios que buscan generar ventas o contactos de forma directa y rápida, aprovechando la intención de búsqueda del usuario.

Redes sociales: generar interés y comunidad
Facebook, Instagram, TikTok, LinkedIn y otras redes sociales ofrecen un enfoque diferente. Aquí, los usuarios no están buscando activamente un producto o servicio, sino consumiendo contenido. La publicidad en redes sociales funciona mejor para despertar interés, generar reconocimiento de marca y construir comunidad.
Ventajas
- Segmentación demográfica y por intereses: Puedes dirigir tus anuncios a personas según edad, ubicación, profesión, gustos y comportamientos.
- Formatos creativos: Vídeos, carruseles, historias interactivas… las posibilidades creativas son muy variadas.
- Fomento del engagement: Más allá de vender, puedes conseguir comentarios, compartidos y “me gusta” que mejoren la visibilidad de tu marca.
- Costes iniciales accesibles: Puedes empezar con presupuestos pequeños y ajustarlos según resultados.
Limitaciones
- El usuario no siempre tiene intención de compra inmediata, por lo que los resultados directos pueden tardar más.
- La competencia por la atención es alta; necesitas creatividad para destacar.
En resumen, las redes sociales son una excelente opción para crear una conexión emocional con tu audiencia y mantener tu marca presente en su día a día.
¿Cuál elegir según tu objetivo?
La clave está en alinear la elección de la plataforma con lo que esperas conseguir:
- Si tu prioridad es vender ya: Google Ads suele ser más eficaz gracias a la intención de búsqueda.
- Si quieres construir marca y fidelizar: Las redes sociales son más potentes para transmitir valores, personalidad y cercanía.
- Si buscas ambas cosas: Lo ideal es combinar ambas estrategias, ajustando el presupuesto según el retorno que obtengas de cada canal.
Por ejemplo, un negocio local de reparaciones podría usar Google Ads para captar clientes que buscan “reparación de lavadoras urgente” y, al mismo tiempo, usar Facebook e Instagram para mostrar consejos de mantenimiento y reforzar su reputación.
Métricas para decidir
Antes de invertir, es importante definir cómo medirás el éxito. En Google Ads, las métricas clave suelen ser el CPC (coste por clic), el CTR (porcentaje de clics sobre impresiones) y el CPA (coste por adquisición). En redes sociales, además de estas métricas, se valora el alcance, el engagement y las interacciones.
Un error común es juzgar a ambas plataformas con el mismo baremo. Mientras que Google Ads suele generar resultados directos más rápidos, la publicidad en redes puede tener un efecto más gradual pero igualmente valioso a medio y largo plazo.
La combinación de Google Ads y redes sociales suele ser la fórmula más eficaz: las redes despiertan interés y generan comunidad, mientras que Google Ads capta a quienes ya están listos para comprar. Herramientas como el retargeting permiten reforzar este ciclo, creando un embudo de ventas más sólido. No se trata de elegir uno u otro, sino de encontrar el equilibrio adecuado según tu presupuesto, sector y objetivos.





